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¿Por qué estudiar?

Según las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía, el uso de la energía en el mundo va a incrementarse un tercio hasta 2040 (World Energy Outlook 2015), debido principalmente al crecimiento económico y demográfico en los países en desarrollo. Por otro lado, el actual sistema energético basado en recursos fósiles, resulta insostenible debido a la disponibilidad limitada de dichos recursos, así como a su impacto medioambiental. Por tanto, la transición hacia un nuevo modelo energético que permita garantizar el acceso universal a una energía asequible, segura, sostenible y moderna es uno de los grandes retos que la sociedad deberá afrontar en los próximos años y ha sido recientemente reconocido por la ONU como uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Para alcanzar este reto, será necesario incrementar las inversiones en energías renovables, mejorar sustancialmente la eficiencia energética en la industria, edificios y transportes, y ampliar las infraestructuras para prestar servicios de energías modernos y sostenibles, entre otras acciones.

En Cataluña, el Pacto Nacional para la Transición Energética pretende alcanzar un modelo energético basado al 100% en las energías renovables en el horizonte 2050 y cumplir con los objetivos del nuevo paquete Clean Energy for All Europeans de la Unión Europea. En este escenario futuro, destaca el crecimiento de la energía eólica, así como de la solar fotovoltaica, la potencia instalada de las cuales se prevé que se multiplique en los próximos años. Una parte de este nuevo “mix energético” y la mayoría de las transformaciones conducirán a incrementar la eficiencia energética con nuevas implantaciones técnicas y procesos sociales donde la aplicación de criterios de sostenibilidad serán imperativos. Pese a estas perspectivas, actualmente faltan profesionales cualificados en los ámbitos de las energías renovables y de las nuevas tecnologías de las energías convencionales. También faltan técnicos expertos en las tecnologías de control, automatización y optimización de procesos que permiten obtener ahorros energéticos o en tecnologías de edificación sostenible.

Por otro lado, será necesario capacitar a la población en general en el nuevo escenario energético. Esta capacitación no sólo será a nivel técnico sino que deberá comportar importantes cambios de mentalidad para comprender y aceptar la nueva situación. En este sentido, será necesario integrar los conceptos de eficiencia energética y de energías renovables en todos los niveles educativos. Se evidencia pues la necesidad de profesionales adecuadamente preparados que lideren la transición del modelo energético y además sean capaces de comunicar a la sociedad las ideas de sostenibilidad y uso racional de los recursos.